This novel by B Black, set in the imperial Prague of the years before the Thirty Years War, shows four aspects of that historical moment that are still valid today. It is evident from human beings that we have “softened” with the passing of the centuries but not enough. We can still guess, sometimes with very little effort, the fierce we carry inside. Today we cannot say that we are in a period of open-ended religion warfare as in the 16th century but we cannot forget that human beings are still dying because of a religious idea. However, we can say that religions have become more tolerant towards other religion dogmas but, at all, the desirable degree of tolerance has not been reached.

The attraction that generates those who have Power over those who do not have it is another of the great arms of this narrative. Being close to the powerful is the aspiration of many since that makes them feel themselves powerful. But, the truth is that the Power is rarely shared and get very close to someone powerful who, in addition, is a being with great capacity to do personal or general injury, is a risk that those who approach the powerful rarely value.The protagonist of this work will realize it at the cost of leave forever the vital project he had planned for himself.

In all eras there have been magicians, necromancers or alchemists in one way or another, adopting the appearance of the moment and thus the television gurus, the creators of mass opinion, those who claim to cure what Science cannot, those who doubt the evidences of Science and are dressed in anti-system clothing. All this is as old as the man in society and this is reflected by Black / Banville.

And sex, that other great lever by which humans change our lives, break our families, or humiliate or kill our fellow men. These are, in short, the four pillars on which Black has built his story that, although located in a historical time, becomes timeless.

Esta novela de B Black, ambientada en la Praga imperial de los años previos a la Guerra de los Treinta Años, muestra cuatro aspectos de aquel momento histórico que, aún siguen vigentes en nuestros días. Es evidente de los seres humanos nos hemos “dulcificado” con el transcurrir de los siglos pero no lo suficiente. Todavía podemos adivinar, a veces con muy poco esfuerzo, la fiera que llevamos dentro. Hoy no podemos decir que estamos en un período de guerra de religión a cara descubierta como en el siglo XVI pero no podemos tampoco olvidar que aún siguen muriendo seres humanos a causa de una idea religiosa. No obstante, podemos decir que las religiones se han vuelto más tolerantes hacia los dogmas de unas y otras pero, en absoluto que se haya alcanzado el grado de tolerancia deseable.

La atracción que genera aquellos que tienen Poder sobre los que no lo tienen es otro de los grandes brazos de esta narración. Estar cerca de los poderosos es la aspiración de muchos ya que eso hace que se sientan ellos mismos poderosos. Pero, lo cierto, es que el Poder pocas veces se comparte y acercarse mucho a alguien poderoso que, además, sea un ser con gran capacidad de hacer daño personal o en general, es un riesgo que los que se acercan al poderoso pocas veces valoran. El protagonista de esta obra se dará cuenta de ello a costa de abandonar para siempre el proyecto vital que había planeado para sí mismo.

En todas la épocas han habido magos, nigromantes o alquimistas de una u otra forma, adoptando la apariencia del momento y así los gurús televisivos, los creadores de opinión de masas, aquellos que dicen curar lo que la Ciencia no puede, aquellos que dudan de las evidencias de la Ciencia y se visten de ropajes de anti sistema. Todo ello es tan viejo como el hombre en sociedad y así lo refleja Black/Banville.

Y el sexo, esa otra gran palanca por la que los humanos cambiamos nuestras vidas, rompemos nuestras familias, o humillamos o matamos a nuestros semejantes. Estos son, en definitiva, los cuatro pilares sobre los que Black ha construido su relato que, aunque situado en un tiempo histórico, pasa a ser intemporal.