Separations tend to be painful. There are some that have a beneficial effect but, in general, they are disturbing and leave empty areas inside the sufferer.

Those of us who love dogs usually make little or, at any rate, very imprecise distinctions between our love of dogs and love of people. Frequently the latter are losers in the balance of our feelings.

For a month, for a circumstance that is not appropriate to describe here, Uli has to spend the days in a very acceptable residence for all purposes, but away from me. For him, I am now like the “slow man” of Coetzee. I can not dedicate my time. The emptiness of which I spoke I hope to fill it up before three weeks have passed and to feel again its presence, its eyes fixed on me and the contact of its wet tongue, every day.

Las separaciones acostumbran a ser dolorosas. Las hay que tienen un efecto beneficioso pero, en general, son turbadoras y dejan zonas vacías en el interior del que las sufre.

Aquellos que amamos a los perros solemos hacer pocas distinciones o, en todo caso, muy imprecisas entre nuestro amor a los perros y el amor a las personas. Frecuentemente estas últimas resultan perdedoras en la balanza de nuestros sentimientos.

Desde hace un mes, por una circunstancia que no viene al caso describir aqui, Uli tiene que pasar los días en una residencia muy aceptable a todos los efectos, pero alejado de mi. Para él, soy ahora como el “hombre lento” de Coetzee. No puedo dedicarle mi tiempo.

El vacío del que hablaba espero llenarlo antes de que pasen tres semanas y volver a sentir su presencia, sus ojos clavados en mi y el contacto de su lengua húmeda, todos los días